Golpe de Estado en Bolivia: la caída de Evo Morales

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Golpe de Estado en Bolivia: Contecto Regional

Golpe de Estado en Bolivia

Hay analistas que eligen mirar el golpe de estado en Bolivia no solo como una cuestión de la política interna: pensarlo como un proceso de alineación regional con las potencias occidentales, debido a la convulsión social rodea al continente.

La región no ha sido ajena a los golpes de estado en los últimos años (Honduras, 2009 – Brasil, 2016 – Paraguay, 2012). Lo que sí llama la atención que esta vez se haya producido en Bolivia: el país viene de unas elecciones democráticas y de un proceso sostenido de fortalecimiento de sus instituciones por varios años.

Mientras en Chile miles de manifestantes salen a la calle casi a diario en desacuerdo con las políticas liberales de Piñeira, en Argentina el gobierno conservador de Macri sufrió su peor elección y en Brasil hay un renovado aire de esperanza con la liberación de Lula. 

Por eso, muchos piensan que el golpe de Estado en Bolivia no puede leerse aislado.

Algunos datos para entender el golpe de estado en Bolivia

Varios opositores a Evo Morales y su movimiento MAS, desde distintos espectros políticos, utilizaron los tecnicismos electorales y las sospechas para afirmar que el gobierno de Morales llegó a su fin. Sin embargo, miremos algunos hechos y fechas recientes para tener en cuenta:

Octubre de 2014.

Evo Morales es gana las elecciones con el 61% de los votos y una diferencia de más de 37 puntos. Tras la victoria, el último gobierno del MAS empezó a discutir la posibilidad de una reforma constitucional para habilitar una nueva candidatura de Evo, para el 2019.

Febrero de 2016.

Bolivia tuvo un referéndum. En este se preguntó a los ciudadanos si estaba de acuerdo con modificar el artículo 168 de la Constitución Política -impulsada por el propio Evo Morales– que habilitaba una sola reelección. Con una participación del 84%, un 51.3% dijo que No.

El oficialismo optó por desoír el mensaje del referéndum y acudió al Tribunal Constitucional. Ahí argumentó que limitar una nueva reelección de Morales atentaba contra sus derechos políticos. La justicia falló a favor del presidente de Bolivia y Evo consiguió el respaldo legal que necesitaba para presentarse una vez más. 

Noviembre de 2019.

En estas últimas elecciones Evo ganó con el 47%. Con este porcentaje superó en sólo medio punto los 10 necesarios para evitar la segunda vuelta. Por su parte, el Tribunal Supremo Electoral suspendió el conteo rápido de votos durante 20 horas. Esto desató una profunda crisis política en muy poco tiempo.

La presión internacional se hizo sentir con un informe de la OEA. Este recomendó nuevas elecciones y la renovación total del órgano electoral.

Para contribuir a la pacificación social, Evo Morales cumplió con todas las propuestas: llamó a elecciones y renovó el tribunal electoral pero la oposición, en cabeza del expresidente y candidato Carlos Mesa y del ultraconservador Luis Fernando Camacho, no aceptó la tregua. La exigencia de la renuncia del presidente estuvo acompañada por una escalada de violencia, que incluyó la persecución contra funcionarios, dirigentes del MAS y familiares de estos.

¿Qué debemos recordar de este golpe de estado?

El actual mandato presidencial de Evo Morales fue fruto de las elecciones libres y transparentes del 2014. En estas se impuso con el 61% de los votos, quedando habilitado pra gobernar Bolivia hasta el 22 de enero 2020.

En Bolivia había un presidente legítimo y fué quitado por un golpe de estado. Lo que se cuestionaba era el proceso electoral para elegir nuevas autoridades, no la legitimidad del actual mandatario.

Quienes alegaron cuestiones técnicas para defender la democracia, son los que ahora no quieren atenerse a sus reglas y llaman a la violencia. Es necesario tener en cuenta que las fuerzas armadas no están facultadas para exigir la renuncia de ningún funcionario. 

El golpe de Estado en Bolivia es repudiado por los pueblos de Latinoamérica y por la mayoría de las autoridades que tienen algo de conciencia política democrática. 

 

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